El airdrop de Arbitrum: lecciones sobre captación y retención de usuarios
El airdrop de Arbitrum cuadruplicó los registros, y después la mayoría de esos usuarios se fue. Esto es lo que su modelo de puntos hizo bien, lo que pasó por alto y cómo diseñar incentivos que de verdad retengan.
Los airdrops son la palanca de crecimiento más llamativa del sector cripto, pero rara vez se miden en función de la retención. Con datos de cohortes de Arbitrum, Polygon y Optimism, analizamos qué consiguió realmente la distribución de Arbitrum y qué no.
Cómo funcionaba el sistema de puntos
La elegibilidad se basaba en un modelo de puntos ligado al comportamiento on-chain. El equipo premiaba la actividad que consideraba generadora de valor:
- Transferir fondos a la red mediante el puente.
- Realizar transacciones en varios meses distintos (2, 6 o 9 meses de actividad).
- Alcanzar niveles de número de transacciones (más de 4, 25 o 100).
- Superar umbrales de volumen acumulado ($10.000, $50.000, $250.000).
- Aportar liquidez por niveles ($10.000, $50.000, $250.000).
- Usar la cadena lateral Nova para interacciones básicas y avanzadas.
También penalizaba las señales evidentes de ataques Sybil: concentrar todas las transacciones en una ventana de 48 horas, mantener saldos residuales sin una interacción relevante con contratos y tener una cantidad de ETH insignificante en la instantánea restaban puntos. La intención era claramente premiar a los usuarios constantes y a largo plazo y a los primeros en llegar.
Un pico y después un bajón
Las cifras de captación fueron espectaculares: tras el anuncio, Arbitrum multiplicó aproximadamente por cuatro el crecimiento de nuevos usuarios y llegó a rivalizar brevemente con Polygon. Pero el auge duró unos tres meses antes de volver a niveles cercanos a los de partida. Y, lo que es más importante, las cohortes que llegaron durante el airdrop se retuvieron notablemente peor que los usuarios que ya estaban: la retención de Optimism resistió mejor en comparación, lo que sugiere que los incentivos pueden atraer con la misma facilidad a usuarios de menor calidad.
El fallo de fondo: premiar la actividad, no la fidelidad
El problema de fondo es que los criterios optimizaban métricas de actividad en lugar de la probabilidad de que un usuario se quede. Las transacciones y el volumen se pueden fabricar; una intención genuina a largo plazo, no. Una distribución única pagaba lo mismo tanto si una billetera estaba creando un hábito como si solo marcaba una casilla.
Hacia incentivos más inteligentes
En lugar de una única entrega de golpe, los protocolos pueden tomar prestados los modelos de abandono de la analítica de consumo y repartir las recompensas en el tiempo:
- Predecir el abandono y ponderar las asignaciones según la contribución prevista a largo plazo.
- Distribuir en varios tramos en lugar de en un único evento.
- Crear mecánicas que generen hábito y premien volver, no solo llegar.
- Destinar el mismo presupuesto de tokens a retener más usuarios y lograr un mayor valor de vida del cliente.
Arbitrum demostró que se puede comprar una multitud. La pregunta abierta para cada protocolo que venga detrás es si se puede convertir esa multitud en una comunidad, y eso es un problema de diseño, no de presupuesto.